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La Crónica de Luis R.M.
29/04/2013

La Crónica de Luis R.M.

Pese a tener que escribir una nueva crónica para el partido de ayer, serviría cualquiera de los últimos 4 años pues adolecemos de los mismos fallos o errores: falta de ambición, escasa entrega, reacción tardía y errores infantiles.
Esto, partido tras partido tiene un denominador común: no nos comemos el balón, falta lucha y concentración. Entrando ya en detalles del partido frente al Valladolid hay que reconocer que el resultado fue justo, una parte de cada uno, la nuestra la segunda cuando ya teníamos el marcador en contra y salvamos al de siempre, al Sr. Navas, que va a lo suyo, es decir, trabajar, luchar solidariamente (haciéndole un guiño a nuestra peña) jugar con criterio y responsabilidad. Pero de nuevo le falto el gol. Junto a él, Reyes, que va apuntándose a ese camino y poco mas. A los demás le falta actitud y algunos por desgracia aptitudes para estar en este equipo.

Quizás ningún año la Uefa esté mas barata, la prueba es que llevamos 5 partidos hablando de nuestra última oportunidad. Señores, no estamos para competición europea alguna, pues su exigencia puede ser el punto de partida hacia segunda, con la que este año ya coqueteamos. Tampoco es cuestión de ser demasiado pesimista y me niego a hablar de fin de ciclo. El Sevilla lo hacemos grande su gente y esos 200 aficionados que había en las gradas de Valladolid. Esperemos, con nuestro aliento, ver victorias en casa sirviéndonos de la confianza que da una mayor fuerza psicológica y confiemos que el nuevo baile de ilusionantes jugadores de verano nos sonría para la próxima temporada.
Toca pedirle a los jugadores "aprieten los dientes" animando y animados. Vemos últimamente al Sevilla de siempre, el que tiene una gran oportunidad y a la siguiente le marcan, el que pierde un balón tonto en cualquier parte del campo y el contrario se planta en 3 toques y nos hacen gol, el Sevilla de los resbalones, el que revive las crisis de los contrarios perdiendo de forma extraña, el de todos los rebotes al contrario, el de los fallos de ese delantero de categoría que con eso y todo tiene al Sevilla arriba con sus casi 20 goles...

Pero el Sevilla, a través de ese chico de Nervión con juego cariñoso y solidario, ya cambió el rumbo. Para mi ya será el Sevilla que nos volcó la vida ganado unos títulos que nuestros padres, casi todos fieles de Nervión, jamas hubiesen imaginado. Ese es el Sevilla que yo confío en volver a ver en un futuro próximo. Pese a ser un alegato muy sentimental, he creído que hoy hacia falta recordarlo.

Para ello exigencia es la palabra, como son los tiempos, muy exigentes, eso debemos pedir. Sintiendo, luchando y corriendo mis exigencias quedarían cubiertas, con aciertos técnicos y buenas gestión el circulo se cerraría y nuestro Sevilla volverá a estar arriba.

Por ahora, a animar y a seguir viviendo Sevillismo.


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