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La crónica de Antonio Fernández Leal.
14/02/2017

La crónica de Antonio Fernández Leal.

Esta tarde hemos podido ver la vuelta a la senda de las victorias del Sevilla.
El Sevilla ha ganado un partido importantísimo donde nadie lo había podido hacer hasta ahora.
La previa hacía presagiar un partido de altísima responsabilidad para la plantilla de Sampaoli.
En los partidos previos habían ganado los dos equipos que nos preceden y por detrás, la Real Sociedad nos metía presión con su victoria del viernes.
Durante la primera parte parecía que esa responsabilidad pesaba mucho sobre el centro del campo del Sevilla a la hora de sacar el balón jugado y las numerosas pérdidas de balón originaron ocasiones muy claras para el equipo canario. Sergio Rico solventó con sobriedad lo que podría haber sido el 1-0.
Pero el Sevilla también tuvo sus ocasiones, algunas muy claras increíblemente falladas por Ben Yedder y Franco Vázquez.
En la segunda parte la Unión Deportiva tomó el control y los de Sampaoli cambiaron su rol de "sometedor" del que presume nuestro entrenador para dejarse dominar pero sin dejar huecos ni ocasiones claras para los delanteros canarios.

En la segunda mitad de esta segunda parte hubo un intercambio de dominio donde las ocasiones más claras las tuvo el Sevilla pero, de nuevo, incomprensiblemente, se falló cuando más claro lo tenía.
Con los cambios, el Sevilla ganó en presión y velocidad, algo que estaba echando de menos con la exagerada apuesta por el control por parte de Nzonzi, Nasri y Vázquez. Sampaoli parece que prefiere el control antes que la velocidad en los ataques. El Sevilla no contragolpea sino que prefiere acumular jugadores y tocar el balón, incluso con el cero a cero.
En un saque de portería de Sergio Rico que ha peinado Iborra, ha conseguido Correa el gol de esta importantísima victoria.

El partido, vivido desde el plano de un aficionado, se podría analizar como un partido que podía haberse decantado a favor de cualquiera de los dos, pero analizado fríamente se ve que a Sampaoli le salen bien los planes y marca los tiempos que mejor le van al equipo para superar a los contrarios. No es casualidad que ganemos tantos partidos en el último tramo.
Ha sido una victoria tan importante como apropiada para recuperar la moral. Esa moral que los sevillistas teníamos un poco baja después de los dos últimos partidos, no tanto por el juego sino por los resultados y otros aspectos extra deportivos de los que ya se ha hablado demasiado.
Mañana será lunes de nuevo, pero no será un lunes como los dos últimos. Mañana ya estaremos pensando en el partido del Sábado ante el Eibar, donde nos seguimos jugando mucho y donde hay que contar con el mejor equipo posible. Es nuestro próximo partido en casa, el más importante y en el que nos tenemos que centrar para seguir soñando con los máximos objetivos.
Y, cuando termine el partido del Eibar, a pensar en los siguientes, pero solo entonces.
El equipo vuelve a ilusionar y desde la grada debemos ponerlo todo para que esta gran temporada continúe con los resultados que estamos consiguiendo.
Vamos mi Sevilla, vamos Campeón.

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