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PARA MI PADRE.
28/02/2017

PARA MI PADRE.

(Por Luis Macías)

Viendo la primera parte, creía que el Sevilla me iba a defraudar. Era el primer partido que mi padre vería desde el más allá (desde nuestro tercer anillo del Sánchez-Pizjuán), y además era un derbie. Quería (en lo más íntimo) que mi equipo (nuestro equipo) le dedicara una victoria.
Y bien que no me defraudó.
La primera parte fue nefasta. Parecía como que el equipo no le diese la importancia que requería el encuentro. ¡Esto es un derbi, señores! y el Sevilla sabe jugar tradicionalmente mejor que nadie este tipo de partidos.
El Betis nos ganaba en intensidad, nos ganaba en presión, ellos saben que la única forma que tienen de ganarnos, hoy en día, es correr más que nosotros y hacer un juego duro.
Sampaoli no supo leer bien el encuentro en esta primera parte. Su juego se basa en el toque de balón, tocar tantas veces como haga falta, pero a veces su juego carece de intensidad. Si a esto le unimos que jugadores como el Mudo Vázquez o Nasri juegan andando, tenemos los ingredientes del pastel que resultó este primer periodo. El Betis, con más anticipación y más agresividad, nos fue poco a poco ganando terreno. Llegaron las ocasiones verdiblancas, y del Sevilla nada. En un falta sacada por Durmisi, en la que la barrera sevillista se abrió, llegó el gol verdiblanco.
Si de algo nos podemos vanagloriar los sevillistas en los últimos años es de tener un gran vestuario. Pasan jugadores (Rakitic, Coke, Reyes...) pero siempre hay jugadores con el corazón sevillista grabado en el pecho, que toman el relevo. Este es el caso de Iborra, valenciano de nacimiento pero sevillista, gran sevillista de corazón. La conjura en el descanso tuvo que ser total, al estilo de la final de Basilea. ¡¡Somos el Sevilla, joder!! Es lo que tuvo que gritar nuestro Gran Capitán.
Salen Iborra y Ben Yedder por un apático Mudo y Sarabia. Bastó con que el Sevilla le pusiera un poco más de intensidad y dijera "aquí estoy yo", para que todo el Betis se derrumbara como un castillo de naipes.
Es gracioso comprobar el complejo tan grande que se ha instalado en todo el Betis como club. El Sevilla dominaba y mandaba en esta segunda parte y el Betis reculaba y reculaba. Y era patético comprobar el silencio sepulcral en las gradas del Villamarín, sólo podían asistir estupefactos a una nueva debacle verdiblanca.
Los goles llegaron a balón parado (Mercado, sí otra vez Mercado, e Iborra) pero pudieron llegar de cualquier forma ya que los nervionenses eran dueños y señores del partido.
Gracias Sevilla por esta victoria. No esperaba menos de ti. Son días muy duros, y reconforta. Soy sevillista gracias a mi padre, que por cierto, no era sevillano de nacimiento (como Iborra) ni tenía familia siquiera que le gustase el fútbol, y era un grandísimo sevillista. Él decía que se emocionaba desde chiquitito escuchando al Sevilla por la radio desde su pueblo. Espero que desde allí arriba pueda seguir gozando con nuestro equipo en esta década prodigiosa que ya se prolonga en el tiempo.
¡¡Viva el Sevilla!! ¡¡Para ti papá!!

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